¿Qué causa la enfermedad vestibular en los gatos?

gato gris y perro blanco y negro
Por Equipo de expertos en mascotas
Ultima Actualización: 5/8/2026Entre 2 y 4 minutos
Veterinary professional examining a long-haired cat on an examination table with a stethoscope.

La enfermedad vestibular en los gatos afecta el centro del equilibrio ubicado en el oído interno y el cerebro del gato, y puede hacer que parezca mareado, tropiece o incluso se caiga. Los signos de la enfermedad vestibular en los gatos pueden incluir inclinación de la cabeza, caminar en círculos, movimientos oculares anormales y náuseas. Las causas conocidas abarcan desde infecciones de oído y trastornos cerebrales hasta toxinas, pero, en algunos casos, se desconoce la causa.

Causas de la enfermedad vestibular en los gatos1

La enfermedad vestibular puede deberse a problemas que afectan los oídos o la cabeza del gato (enfermedad vestibular periférica) o al propio cerebro (enfermedad vestibular central). Veamos con más detalle qué causa la enfermedad vestibular en los gatos.

Enfermedad vestibular periférica1,2

Esta es la forma más común y suele estar relacionada con problemas fuera del cerebro:

  • Infecciones del oído medio o interno (otitis media/interna). Las infecciones bacterianas son una de las principales causas y, con frecuencia, se propagan desde infecciones del oído externo no tratadas. Estas infecciones pueden dañar las delicadas estructuras del equilibrio dentro del oído.
  • Pólipos. Estos crecimientos benignos, frecuentes en gatos jóvenes, pueden formarse en el oído medio o en las fosas nasales y bloquear o irritar los nervios relacionados con el equilibrio.
  • Tumores del conducto auditivo. Algunos tipos de cáncer comienzan en el conducto auditivo o el oído medio e interfieren con las señales normales del equilibrio.
  • Traumatismo craneal. Un golpe en la cabeza, especialmente en el lado del cráneo cercano al oído, puede causar problemas vestibulares.
  • Afecciones congénitas. En raras ocasiones, los gatitos nacen con problemas de desarrollo en el oído interno que causan signos vestibulares de aparición temprana.
  • Exposición a medicamentos o toxinas. Ciertos antibióticos (como los aminoglucósidos) y algunas soluciones de limpieza de oídos pueden dañar el oído interno si se usan de forma incorrecta, especialmente cuando el tímpano está perforado.

Enfermedad vestibular central1

Esta forma implica daño dentro del propio cerebro, a menudo en el tronco encefálico o el cerebelo:

  • Tumores cerebrales. Los crecimientos en los centros del cerebro que controlan el equilibrio o cerca de ellos, más frecuentes en gatos mayores, pueden alterar la coordinación y la postura.
  • Accidentes cerebrovasculares (infartos isquémicos). La reducción del flujo sanguíneo al tejido cerebral puede causar pérdida repentina del equilibrio y síntomas de ataxia en gatos.
  • Inflamación o infecciones. Enfermedades como la peritonitis infecciosa felina (PIF) pueden afectar el cerebro y provocar signos vestibulares.
  • Deficiencias nutricionales. La falta de tiamina (vitamina B1), a menudo relacionada con dietas deficientes o basadas exclusivamente en carne o pescado crudo, puede desencadenar síntomas neurológicos graves, incluidos problemas vestibulares.
  • Lesiones en la cabeza. Un traumatismo más grave que afecte el cerebro puede provocar una enfermedad vestibular central.

Enfermedad vestibular idiopática1

A veces no se identifica una causa clara. Esto se denomina enfermedad vestibular idiopática. En los gatos, es común a cualquier edad. Aparece de repente y causa síntomas llamativos (por ejemplo, inclinación de la cabeza, caminar en círculos y caídas), pero suele mejorar por sí sola en un plazo de varios días a semanas.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad vestibular en los gatos?1

Debido a que los síntomas de la enfermedad vestibular, como las caídas, caminar en círculos y los movimientos oculares anormales, pueden parecerse a los de otras afecciones médicas graves, el veterinario intentará determinar qué está causando la pérdida de equilibrio del gato.

Antecedentes médicos y examen físico

El veterinario comenzará haciendo preguntas sobre los síntomas del gato, como cuándo comenzaron, si han cambiado o empeorado y si ha habido alguna infección de oído reciente, un traumatismo o una posible exposición a toxinas. A continuación, realizará un examen físico completo para buscar signos externos de enfermedad del oído, como enrojecimiento, inflamación o secreción, y evaluar la salud general del gato.

Examen neurológico

Un examen neurológico ayuda a determinar si el problema se encuentra en el oído o en el cerebro. El veterinario evaluará la posición de la cabeza y la postura del gato, observará si presenta movimientos oculares anormales llamados nistagmo y valorará su capacidad para caminar, girar y mantener el equilibrio. También comprobará los reflejos y las respuestas al tacto en la cara y el cuerpo para detectar otros problemas nerviosos.

Pruebas del oído y estudios por imágenes

La citología y el cultivo del oído pueden ayudar a detectar infecciones bacterianas o por levaduras. Para examinar en mayor profundidad los problemas relacionados con el oído, el veterinario puede recomendar una exploración del oído con sedación o anestesia, lo que permite revisar de forma segura y sin dolor las zonas más profundas del conducto auditivo y el tímpano. Las radiografías pueden utilizarse para una evaluación inicial del oído medio e interno.

Pruebas de laboratorio

A menudo se recomiendan análisis de sangre para detectar problemas de salud subyacentes que podrían contribuir a los signos neurológicos. Estos pueden incluir:

  • Un hemograma completo para evaluar la salud general y detectar infecciones o inflamación.
  • Un perfil bioquímico para evaluar la función de los órganos, especialmente el hígado y los riñones.
  • Pruebas de nutrientes específicos, como los niveles de tiamina (vitamina B1), cuando se sospechan deficiencias alimentarias.

Derivación a un especialista

En algunos casos, el veterinario puede recomendar la derivación a un hospital especializado, donde equipos avanzados y neurólogos veterinarios pueden realizar pruebas más detalladas y planificar el tratamiento. Es posible que se recomienden estudios por imágenes avanzados, como tomografías computarizadas (TC) o resonancias magnéticas (RM), para examinar el oído interno, el cráneo y el cerebro en busca de infecciones, inflamación, pólipos o tumores.

En algunos casos, el veterinario puede recomendar la extracción de líquido cefalorraquídeo (LCR) para detectar infecciones, inflamación o ciertos tipos de cáncer que afectan el cerebro y la médula espinal. Esta prueba suele realizarse en un hospital especializado bajo anestesia general, ya que requiere precisión y equipo especializado. El análisis del LCR es especialmente útil cuando se sospecha inflamación cerebral, una enfermedad infecciosa o determinadas afecciones inmunomediadas. Los resultados pueden orientar las opciones de tratamiento y ayudar a predecir la recuperación.

Por qué es importante el diagnóstico

Identificar la causa es importante porque orienta el tratamiento y ayuda a determinar la gravedad de la afección. La enfermedad vestibular idiopática suele resolverse por sí sola, pero otras causas, como las infecciones de oído, los tumores o las enfermedades cerebrales, requieren un tratamiento específico y, en ocasiones, urgente. Obtén más información sobre los diferentes tratamientos para la enfermedad vestibular en los gatos.

Para obtener más consejos de expertos sobre la salud de los gatos, consulta nuestros otros artículos sobre síntomas en gatos.

Referencias

1. Rossmeisl JH Jr. Enfermedad vestibular en perros y gatos. Vet Clin North Am Small Anim Pract. 2010;40(1):81-100.

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