Enfermedad hepática en perros: causas y diagnóstico

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Por Equipo de expertos en mascotas
Ultima Actualización: 21/7/2026Entre 2 y 4 minutos
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Debido a que el hígado participa en muchos sistemas del cuerpo de tu perro, puede verse afectado por problemas en otras partes del organismo, como el sistema digestivo o el sistema inmunitario. Los signos de enfermedad hepática también pueden parecerse a los signos de otras enfermedades. Esto significa que existen muchas posibles causas de enfermedad hepática en perros, y pueden necesitarse varias pruebas para diagnosticar con precisión el problema responsable, así como para confirmar la propia enfermedad hepática.

¿Qué causa la enfermedad hepática en perros?1–3

La enfermedad hepática en perros tiene muchas causas posibles, incluidas afecciones hepáticas hereditarias, infecciones, enfermedades crónicas, exposición a toxinas y algunos tipos de medicamentos. Debido a que el hígado desempeña un papel central en el metabolismo y la desintoxicación, es especialmente vulnerable a muchos tipos de daño.

Afecciones genéticas y relacionadas con la raza

Algunos perros nacen con anomalías hepáticas o tendencias genéticas que aumentan la probabilidad de desarrollar problemas hepáticos más adelante. Algunos ejemplos incluyen:

  • Enfermedad por almacenamiento de cobre (hepatitis asociada al cobre). Algunas razas, como Bedlington Terrier, Dálmata, Doberman Pinscher, Labrador Retriever y West Highland White Terrier, son propensas a acumular demasiado cobre en el hígado. El exceso de cobre puede causar inflamación y cicatrización hepática.
  • Derivación portosistémica congénita (PSS). Es una afección en la que la sangre evita el hígado, lo que reduce su capacidad para filtrar toxinas. A menudo se diagnostica en perros jóvenes, y los Maltés y Yorkshire Terrier suelen verse afectados.
  • Otras anomalías congénitas. Algunos perros nacen con vasos sanguíneos hepáticos poco desarrollados (displasia microvascular) o anomalías de los conductos biliares, que pueden provocar disfunción hepática a medida que envejecen.

Toxinas y medicamentos

El hígado es el principal órgano encargado de la desintoxicación, lo que significa que a menudo está expuesto a sustancias dañinas. El daño puede producirse por:

  • Toxinas del hogar. Algunos alimentos con moho, ciertos hongos e incluso algunas plantas (como la palma de sagú) pueden ser mortales para los perros.
  • Sustancias químicas y metales pesados. Los pesticidas, herbicidas y el plomo pueden causar daño hepático si se ingieren.
  • Medicamentos. El uso prolongado o las dosis altas de ciertos fármacos, como fenobarbital, primidona, fenitoína (medicamentos anticonvulsivos), lomustina (quimioterapia) e incluso algunos analgésicos y antiinflamatorios, pueden causar lesión hepática con el tiempo.

Infección hepática en perros

Varias infecciones pueden afectar directamente al hígado o causar inflamación como efecto secundario:

  • Leptospirosis. Enfermedad bacteriana que se transmite a través de agua o suelo contaminados y que a menudo daña el hígado y los riñones.
  • Infecciones bacterianas. Las infecciones secundarias derivadas de una enfermedad gastrointestinal o una enfermedad sistémica pueden inflamar el hígado (hepatitis reactiva).
  • Infecciones parasitarias. Algunos parásitos, como las duelas hepáticas, pueden dañar directamente el tejido hepático.
  • Causas virales. Aunque son poco frecuentes, algunos virus pueden afectar la función hepática.

Trastornos inmunomediados e inflamatorios

En algunos perros, el sistema inmunitario ataca por error al hígado (hepatitis autoinmunitaria), lo que causa inflamación y cicatrización continuas. Esta afección suele sospecharse cuando no se puede identificar una causa infecciosa, tóxica o metabólica clara.

Trastornos endocrinos y metabólicos

Las enfermedades que afectan el metabolismo también forman parte de las causas de problemas hepáticos en perros:

  • Diabetes mellitus e hipotiroidismo. Pueden causar depósitos de grasa (lipidosis) o hepatopatía vacuolar (hinchazón de las células hepáticas).
  • Enfermedad de Cushing (hiperadrenocorticismo). La producción excesiva de cortisol suele provocar cambios hepáticos inducidos por esteroides.

Cáncer de hígado en perros

El hígado puede verse afectado por cánceres hepáticos primarios (como el carcinoma hepatocelular) o por cánceres que se diseminan (hacen metástasis) desde otras zonas, como el bazo, el páncreas o el tracto gastrointestinal.

Envejecimiento y cambios degenerativos

Los perros mayores son más propensos a la enfermedad hepática debido a cambios relacionados con la edad en el flujo sanguíneo y la función celular. La exposición crónica de bajo nivel a toxinas o medicamentos durante toda la vida también puede contribuir al deterioro gradual del hígado.

Conclusión

Debido a que existen muchas causas posibles de enfermedad hepática en perros, es fundamental trabajar con tu veterinario para determinar por qué las enzimas hepáticas de tu perro están elevadas o por qué hay signos clínicos. Comprender la causa subyacente es clave para elegir el tratamiento para enzimas hepáticas altas en perros adecuado y mejorar la calidad de vida de tu perro.

Cómo confirmar la enfermedad hepática en perros: diagnóstico veterinario

Diagnosticar la enfermedad hepática requiere varios pasos porque el hígado participa en muchos sistemas del cuerpo y diferentes enfermedades pueden causar signos similares. Un paso frecuente en el diagnóstico es confirmar enzimas hepáticas altas en perros. Es probable que tu veterinario recomiende algunas de las siguientes pruebas:

Exploración física

  • Evaluación visual. Tu veterinario revisará si hay ictericia (coloración amarilla de las encías o los ojos), hinchazón abdominal y cambios en el peso corporal o la masa muscular.
  • Palpación. Se examina cuidadosamente el abdomen para detectar un hígado agrandado, dolor o acumulación de líquido.

Análisis de sangre1,3

Los análisis de sangre proporcionan información esencial sobre la función hepática y la salud general:

  • Hemograma completo (CBC). Evalúa los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. La anemia, los signos de infección o las anomalías de coagulación pueden indicar disfunción hepática o complicaciones.
  • Panel de bioquímica sérica. Mide albúmina, bilirrubina, glucosa en sangre, nitrógeno ureico en sangre, colesterol, proteína total y enzimas hepáticas (ALT, ALP, AST, GGT). Los cambios en estos valores (como enzimas hepáticas elevadas en perros) pueden indicar alteración de la función o daño hepático en perros.
  • Perfil de coagulación (PT, aPTT). Debido a que el hígado produce factores de coagulación, estas pruebas pueden detectar riesgo de sangrado asociado con enfermedad hepática avanzada.

Prueba de ácidos biliares

Una prueba de estimulación de ácidos biliares evalúa qué tan bien el hígado elimina los ácidos biliares del torrente sanguíneo y suele usarse cuando los cambios enzimáticos son leves o ambiguos.

Análisis de orina

El análisis de orina puede detectar bilirrubina en la orina, concentración anormal o signos de afectación renal secundaria a la enfermedad hepática.

Diagnóstico por imagen

  • Radiografías. Ofrecen una visión general del tamaño y la posición del hígado.
  • Ecografía. Proporciona más detalles sobre la estructura del hígado; también identifica quistes, tumores o flujo sanguíneo anormal, y puede guiar la obtención segura de una biopsia.
  • Pruebas de imagen avanzadas (CT o MRI). Pueden recomendarse en casos complejos o cuando se necesita planificación quirúrgica.

Biopsia hepática

Una biopsia es el método de referencia para diagnosticar el tipo exacto de enfermedad hepática y orientar el tratamiento:

  • Métodos. Pueden incluir biopsia con aguja (guiada por ecografía), biopsia laparoscópica o biopsia quirúrgica en cuña.
  • Propósito. Determina si la enfermedad es inflamatoria, infecciosa, metabólica o cancerosa, y verifica si hay acumulación de cobre o fibrosis (cicatrización).

Pruebas especiales

  • Pruebas de enfermedades infecciosas. Pruebas de leptospirosis o paneles de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para causas infecciosas.
  • Pruebas genéticas. Para razas propensas a la enfermedad por almacenamiento de cobre o derivaciones congénitas.

Conclusión

Debido a que la enfermedad hepática puede desarrollarse de forma silenciosa, estas herramientas son esenciales para identificar tanto la gravedad como la causa del daño hepático antes de que ponga en riesgo la vida.

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Referencias

1. Stockman J. Manejo nutricional de las enfermedades hepatobiliares en perros y gatos. Vet Clin North Am Small Anim Pract. 2025;55(4):579–593.

2. Nelson RW, Couto CG. Medicina Interna de Pequeños Animales [edición Kindle]. Elsevier Health Sciences; 2020.

3. Webster CRL, Center SA, Cullen JM, et al. Declaración de consenso del ACVIM sobre el diagnóstico y tratamiento de la hepatitis crónica en perros. J Vet Intern Med. 2019;33(3):1173-1200.

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