Enfermedad hepática en perros: tratamiento y prevención


Con tantas posibles causas de la enfermedad hepática en perros, es lógico que las opciones de tratamiento dependan del origen del problema. Para los perros con enfermedad hepática crónica, las dietas especiales y los medicamentos hepáticos para perros son opciones habituales. Independientemente de la causa, en muchos casos, cuanto antes se reconozcan los signos de enfermedad hepática en perros y pueda comenzar el tratamiento, mayores serán las probabilidades de un buen resultado a largo plazo.
Tratamiento para la enfermedad hepática en perros
El tratamiento para la enfermedad hepática en perros se centra en dos objetivos: (1) abordar la causa subyacente y (2) apoyar y proteger el hígado mientras se cura o se adapta. Debido a que la enfermedad hepática puede variar mucho en gravedad y causa, los tratamientos se adaptan a cada perro.
Tratamiento de la causa subyacente
- Infecciones. Las infecciones bacterianas (como la leptospirosis) requieren antibióticos, mientras que las infecciones parasitarias se tratan con medicamentos antiparasitarios adecuados.
- Exposición a toxinas. La retirada inmediata de la toxina y el tratamiento de apoyo (por ejemplo, líquidos intravenosos, protectores hepáticos, carbón activado) son fundamentales.
- Derivaciones portosistémicas congénitas. Puede recomendarse corrección quirúrgica o manejo médico especial.
- Enfermedad por almacenamiento de cobre. Se maneja con dietas bajas en cobre, agentes quelantes como la penicilamina y suplementación con zinc.
- Hepatitis inmunomediada. A menudo se trata con medicamentos inmunosupresores, como corticosteroides, ciclosporina o azatioprina.
Medicamentos de apoyo hepático
- S-adenosilmetionina (SAMe). Un antioxidante potente que ayuda a desintoxicar y reparar las células hepáticas.
- Silimarina (extracto de cardo mariano). A menudo se usa como hepatoprotector natural.
- Ácido ursodesoxicólico (ursodiol). Mejora el flujo de bilis, reduce la inflamación y protege las células hepáticas.
- Suplementos vitamínicos. Las vitaminas E y C pueden ayudar a reducir el daño oxidativo.
Nutrición y cambios en la dieta
La terapia dietética es una de las estrategias a largo plazo más importantes para manejar la enfermedad hepática grave. Al considerar una dieta para perros con enfermedad hepática, consulta a tu veterinario para recibir recomendaciones dietéticas adecuadas, incluida una elección de treats coherente con ese plan.
Los perros con insuficiencia hepática aguda pueden requerir cuidados intensivos, incluidos líquidos intravenosos, control del dolor y las náuseas, oxígeno y, en casos graves, transfusiones de plasma por problemas de coagulación. La enfermedad hepática crónica suele requerir manejo de por vida, incluidos análisis de sangre regulares, estudios de imagen periódicos y ajustes en la dieta y los medicamentos para mantener la calidad de vida.
Mantener la salud hepática en perros
Aunque no todas las causas de enfermedad hepática en perros pueden prevenirse, puedes tomar medidas para ayudar a mantener la salud física de tu perro, incluida la salud hepática:
- Ofrecer una dieta de alta calidad, equilibrada y adecuada para la edad y las necesidades de salud de tu perro ayuda a apoyar la función hepática general.
- Evitar la exposición a toxinas, como ciertos medicamentos, productos domésticos no seguros, plantas venenosas o agua contaminada, también puede reducir el riesgo de daño hepático.
- Mantener al día las vacunas y la protección antiparasitaria de tu perro ayuda a protegerlo contra enfermedades infecciosas como la leptospirosis, que puede afectar al hígado.
- Por último, las revisiones veterinarias regulares, incluidos los exámenes de bienestar y los análisis de sangre rutinarios, son esenciales para detectar pronto los problemas hepáticos en perros antes de que se vuelvan graves.
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