Epilepsia en perros: causas y diagnóstico


Encontrar la causa de la epilepsia en perros no es tan sencillo como realizar una sola prueba. Cada perro puede tener causas diferentes de epilepsia y, a veces, no es posible determinar una causa específica.
Para diagnosticar la epilepsia, los veterinarios empiezan por confirmar que un perro está teniendo convulsiones y no experimentando otro tipo de problema. El proceso completo puede requerir varios tipos de pruebas para reunir la información necesaria y tomar las mejores decisiones de tratamiento.
¿Cuántas convulsiones se consideran epilepsia?
Una sola convulsión no significa que un perro tenga epilepsia. El diagnóstico de epilepsia en perros suele hacerse después de dos o más convulsiones no provocadas que ocurren con al menos 24 horas de diferencia. Para considerarse epilepsia, estas convulsiones no deben estar causadas por una toxina, una infección u otro problema médico tratable.1
Causas de la epilepsia en perros1
Entonces, ¿qué causa la epilepsia en perros? La epilepsia no es una sola afección. Puede tener distintas causas según el perro. Los veterinarios agrupan la epilepsia en perros en varias categorías según cuál creen que es la causa subyacente.
Epilepsia idiopática en perros
Este es el tipo más común de epilepsia en perros, aunque se desconoce la causa exacta. La epilepsia idiopática significa que un perro ha tenido dos o más convulsiones no provocadas, pero no se encuentra ningún problema subyacente en los exámenes o pruebas.
¿Cuándo empiezan los perros a experimentar epilepsia idiopática? Se cree que esta forma de epilepsia se debe a una predisposición genética y suele comenzar entre los 6 meses y los 6 años de edad.
La epilepsia idiopática representa más de la mitad de todos los casos de epilepsia canina. Se ha notificado en muchas razas.
En algunas razas se han identificado formas genéticas específicas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, la causa genética es compleja y sigue estudiándose.
Los perros machos pueden tener una probabilidad ligeramente mayor que las hembras de desarrollar epilepsia idiopática.
Epilepsia estructural en perros
La epilepsia estructural ocurre cuando las convulsiones están causadas por un problema físico en el cerebro, como un tumor, un accidente cerebrovascular, inflamación o un defecto congénito. Este tipo es más común en perros mayores, aunque puede ocurrir a cualquier edad.
En un estudio de perros que empezaron a tener convulsiones a los 7 años o más, casi el 80 % tenía un problema estructural en el cerebro.1 A medida que los perros envejecen, aumenta la probabilidad de que las convulsiones estén causadas por un tumor u otra enfermedad cerebral.
Los signos de epilepsia estructural en perros suelen incluir comportamientos inusuales entre convulsiones u otros síntomas neurológicos, como dificultad para caminar, pérdida de visión o caminar en círculos. Las pruebas de imagen avanzadas, como la resonancia magnética (RM), y el análisis del líquido cefalorraquídeo suelen ser necesarios para que el veterinario haga este diagnóstico.
Epilepsia de causa desconocida
A veces, un perro tiene convulsiones repetidas que no encajan claramente en ninguna de las categorías anteriores. Si no se encuentra una causa estructural y una causa genética parece poco probable, la afección puede denominarse “epilepsia de causa desconocida”.
Este término también puede usarse si aún no se ha realizado una evaluación completa. En estos casos, pruebas adicionales pueden ayudar a aclarar si las convulsiones están causadas por epilepsia idiopática o por un problema estructural.
Convulsiones reactivas en perros1
Las convulsiones reactivas no son en realidad una forma de epilepsia, pero es importante tenerlas en cuenta porque pueden parecer iguales. Estas convulsiones están causadas por algo fuera del cerebro que altera temporalmente su función. Algunos ejemplos son niveles bajos de azúcar en sangre, enfermedad hepática, desequilibrios electrolíticos o intoxicación.
Toxinas como raticidas, anticongelante, plomo o ciertos insecticidas pueden causar convulsiones. De hecho, la intoxicación es la causa más común de convulsiones reactivas en perros. La hipoglucemia (nivel bajo de azúcar en sangre) es otra causa común.
Los perros con convulsiones reactivas pueden estar muy enfermos en el momento del episodio. También tienen más probabilidad de desarrollar estado epiléptico, una afección peligrosa en la que las convulsiones no se detienen sin atención de emergencia.
Cómo confirmar la epilepsia en perros: diagnóstico veterinario1
En cuanto al diagnóstico, no existe una sola prueba para confirmar la epilepsia en perros. En su lugar, los veterinarios descartan cuidadosamente otras posibles causas de convulsiones y observan el patrón general de la salud, el comportamiento y los resultados de las pruebas de tu perro. Este tipo de proceso se denomina diagnóstico por exclusión.
El primer paso es confirmar que tu perro realmente está teniendo convulsiones epilépticas. Muchas otras afecciones pueden causar episodios repentinos e inusuales que pueden parecer convulsiones, incluidos desmayos (síncope), trastornos musculares y problemas de equilibrio. Por eso es tan importante contar con un historial detallado. Tu veterinario hará preguntas sobre lo que tu perro estaba haciendo antes, durante y después del evento. Si es posible, grabar un video del episodio puede ser de gran ayuda.
Una vez confirmadas las convulsiones, el veterinario tendrá en cuenta la edad y la salud general de tu perro. La epilepsia idiopática en perros es más probable si las convulsiones comenzaron entre los 6 meses y los 6 años de edad, y si el perro parece sano entre convulsiones. Los antecedentes familiares de epilepsia también pueden respaldar el diagnóstico.
Para descartar otras causas de convulsiones, tu veterinario puede recomendar varias pruebas, incluidas las siguientes.
Análisis de sangre y orina
Tu veterinario puede recomendar análisis de sangre y orina para comprobar problemas como niveles bajos de azúcar en sangre, enfermedad hepática, problemas renales y desequilibrios electrolíticos. Las pruebas suelen incluir:
- Hemograma completo (CBC)
- Panel de bioquímica sanguínea
- Glucosa en sangre
- Enzimas hepáticas y renales
- Electrolitos (como sodio, potasio y calcio)
- Análisis de orina
Pruebas de laboratorio adicionales
Según los síntomas de epilepsia en perros, pueden realizarse pruebas adicionales para comprobar afecciones como enfermedad tiroidea, tumores secretores de insulina o trastornos musculares. Estas pueden incluir:
- Pruebas de hormonas tiroideas (T4, T4 libre, hormona estimulante de la tiroides [TSH])
- Pruebas de fructosamina y glucosa
- Creatina quinasa (CK) para daño muscular
- Amoníaco en sangre
- Pruebas de enfermedades infecciosas (como reacción en cadena de la polimerasa [PCR] o pruebas de anticuerpos)
- Niveles de vitamina B-12
- Calcio ionizado
Pruebas genéticas
En algunas razas se conocen formas hereditarias de epilepsia. Tu veterinario puede recomendar una prueba genética si tu perro pertenece a una raza con una afección genética conocida, como epilepsia juvenil en un Lagotto Romagnolo o epilepsia mioclónica progresiva en un Dachshund de pelo duro.
Otras herramientas
Si se sospecha un problema estructural en el cerebro, como un tumor, inflamación o un defecto congénito, serán necesarias pruebas avanzadas. Esto puede incluir una RM del cerebro y un análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR).
Además, tu veterinario puede recomendar:
- Electroencefalografía (EEG) para observar los patrones de ondas cerebrales
- Medición de la presión arterial si se sospecha hipertensión
- Examen ocular (examen de fondo de ojo)
- Pruebas de imagen de tórax y abdomen si existe preocupación por cáncer
Al combinar la información del historial médico de tu perro, los exámenes físicos y neurológicos, los análisis de laboratorio y cualquier prueba adicional, tu veterinario puede determinar si tu perro tiene epilepsia. Aunque llegar a un diagnóstico puede llevar tiempo y varios pasos, cada prueba ayuda a orientar la mejor atención para tu perro.
Tratamiento de la epilepsia en perros
La epilepsia es una afección a largo plazo, lo que significa que manejarla es un proceso continuo. Tu veterinario tendrá que evaluar periódicamente la respuesta de tu perro al tratamiento y hacer ajustes según sea necesario con el tiempo. Tu participación durante este proceso es esencial para elegir la mejor estrategia de manejo para tu perro.
Para obtener más consejos de expertos sobre la epilepsia en perros, explora las opciones de tratamiento.
Referencia
1. Risio LD, Bhatti S, Muñana K, et al. International veterinary epilepsy task force consensus proposal: enfoque diagnóstico de la epilepsia en perros. BMC Vet Res. 2015;11(1):148.



